martes, 4 de enero de 2011

Papá y las brujas.

Papá ¿Qué hay al otro lado del bosque? 

-Nada Susana, nada más que brujas. Criaturas malas que buscan en la vida no más que castigo, y que terminan siempre igual, sufriendo el dolor que merecen por haber nacido brujas. 

Papá es muy modesto y cree que yo no me doy cuenta de lo valiente que él es. Ciertas noches, cuando todos parecemos dormir, él sale y acaba con esas brujas malvadas, pues siempre que él sale de casa y lo veo perderse en el bosque, ellas gritan con más fuerza, o mejor dicho, ella, porque siempre las elimina de una en una. 

En realidad nunca he escuchado a todas gritando a la vez. Siempre que logro escuchar esos gritos  perdidos entre la noche, sólo una persona se escucha gritar, una bruja a la vez, la única que mi papá logra capturar. Las demás deben ser muy miedosas porque nunca defienden a la que será castigada. 

Mamá me ha dicho que no debo preguntarle a papá acerca de lo que hace por las noches, que esas cosas no son buenas que yo las sepa, y que debo siempre estar cerca de ella, y no quedarme sola con papá. No entiendo porqué me dice eso, si mi papi siempre me ha amado mucho y siempre me abraza y me besa. Ella me ha dicho que papá a veces es peligroso, pero yo no le creo. A decir verdad he comenzado a creer que mamá es una bruja también, y por eso le tiene miedo. Pero yo no seré una bruja jamás, lo sé porque mi papá me ha dicho que él nunca permitirá que yo me convierta en una de ellas. Que ese no será mi futuro. Que no seré como mi hermana.  

A mamá no le gusta hablar de mi hermana Carlota. Lo poco que me ha contado mi padre es que cuando yo tenía dos años ella se convirtió en una bruja como las demás, y un día ellas se la llevaron para el bosque, y nunca más volvió a esta casa.  Mamá a veces camina por el bosque, con una ramo de flores. Pienso que ella trata de encontrar a Carlota y rogarle que vuelva a casa antes que la mate un hombre como mi papá, o la policía. He comenzado a sospechar que ellas se deben encontrar en el bosque a escondidas de papá, pues mamá siempre vuelve a casa llorando y sin el ramo de flores. Y de lo poco que recuerdo es que Carlota amaba las flores y la casa siempre estaba llena de ellas. Talvez con todas las flores del bosque ella viva como en casa.  

A veces quisiera ir al bosque a conocer a mi hermana, a preguntarle porqué ella es una bruja, pero sobre todo, me gustaría saber si tiene poderes mágicos. Porque dicen que las brujas pueden convertir a las personas en sapos, y tengo una par de compañeros en la escuela que quisiera convertir en sapos. Ellos están siempre molestándome. Pero viéndolo bien al menos ellos me toman en cuenta, porque el resto de mis compañeros me ignoran, me miran y quitan la mirada, se alejan cuando trato de acercarme. Una vez una compañera me dijo que no debía hablarme porque su madre se lo prohibió. No entiendo porqué, pero a ninguna de mis compañeras dejan ir a mi casa. Siempre tengo que hacer mis tareas sola. 

Creo que mis compañeras, y las mamás de mis compañeras, deben ser brujas también y le tienen miedo a mi papá.   

Los policías son muy tontos para eso de matar brujas. Las brujas hay que cazarlas, como lo hace mi papá. Los policías entran al bosque a matar a las brujas también, porque ellos persiguen a los malos, y ellas son malas. Pero ellos son muy torpes, pues seguro piensan que cuando una de ellas grita es el momento de actuar, y entran a buscarla sin saber que para ese momento ya todas las demás se han ido y mi papá ha acabado con la que logró capturar. Mi papá es muy tímido y no le gusta que la gente sepa que él es el héroe que acaba con las brujas. De hecho los policías no lo conocen. Siempre que se acercan las sirenas de las patrullas y me asomo por la ventana para tratar de ver a la bruja cuando la sacan del bosque, miro a mi papá correr y meterse en la casa sin que nadie lo vea. Mamá siempre llora a escondidas de mi papá cuando él mata una bruja, como si ella fuera parte del clan, o como si cada bruja fuera mi hermana. 

Nunca he logrado ver una bruja aunque a veces han estado en mi casa. Una noche hace un tiempo, mientras dormía, unas manos comenzaron a tocar mi cuerpo. Primero, despertándome un poco, pensé que era mi mamá acomodando la cobija sobre mis piernas, pero pronto me di cuenta que esas manos en la obscuridad no podrían ser de ella, con esos movimientos tan extraños que me hicieron despertar con la respiración acelerada. Cuando desperté en mi cuarto sólo estaba mi papa, recostado junto a mí. Me dijo que todo estaba bien, que le pareció ver una bruja por ahí pero al parecer se había escapado, y me prometió que pronto acabaría con ella. Yo estaba muy asustada, y desde ese día mamá me llevó a dormir con ella, y no me ha vuelto a dejar ir a la escuela sola, de hecho no fui por unos días. No creo que muchas personas sepan que las brujas tienen las manos tan grandes.

Mamá quiso llevarme al hospital porque ese espíritu me sacudió muy fuerte y me dolía mucho, pero papá habló con ella por un largo rato, y decidieron que yo pasara recostada unos días en casa hasta que pasara el dolor. Debe ser que el daño que hacen las brujas no lo pueden reparar ni los doctores.  

Anoche, como lo hace algunas veces, papá salió de la casa como a las once, y se perdió entre la neblina de la calle, sólo visible cuando pasaba por debajo de alguna lámpara. Y debido a que hace días no logro dormir, pues esa bruja fea ha también comenzado a aparecer en mis sueños, me quedé pegada a la ventana esperando para contarle a mi papá cuando volviera si alguna bruja pasaba por la desolada calle carente de casas. 

Pero de pronto lo vi. Mi papá caminaba con una de ellas, abrazada, con la boca tapada por su mano, con una expresión en la cara que aún logro ver en los sueños de brujas que me hacen daño. La neblina fue cada vez más espesa hasta el punto de perderlos de vista entre la obscuridad del bosque. 

De pronto, el silencio roto, los gritos entrecortados pero constantes, el sonido silencioso y expansivo de las demás brujas huyendo por las copas de los árboles. Por un momento no creí que las brujas fueran malas, más bien parecían mujeres normales, y hasta quise llorar porque por primera vez escuché detenidamente a una de ellas pidiendo ayuda. Quise correr hacia donde mamá seguro estaba llorando, en la habitación de donde suelo escaparme para mirar por la  ventana, pero algo hizo que me quedarme adherida al vidrio. Además, aunque les duela, papá hace bien con matarlas. Ellas no son buenas y no quiero que lastimen a nadie más. 

Y de pronto una patrulla, y un par de policías que también como las veces anteriores se querían robar el crédito de ésta nueva bruja capturada. Pero ésta vez cambiaron la táctica para atraparlas y no encendieron la sirena, tampoco la luz fue problema, pues tanta neblina no permitió que fuera vista adentro en el bosque. 

Entraron en silencio. y de pronto los gritos de aquella bruja se detuvieron, aquel corazón desgarrado pareció pasar a mejor vida con un par de disparos que parecieron certeros. Esta vez papá no volvió a tiempo. No volvió. Talvez hablaba con esos policías. 

Algo pasaba, de pronto aparecieron más patrullas en la entrada al bosque. Todos entraron, mamá salió de su habitación, se acercó a mí secándose las lágrimas y se asomó también por la ventana de la sala. 

Papá no salía. Sorprendentemente la bruja estaba viva. Ella caminando, salió del bosque abrazada de un policía, cubierta por una sábana y un abrigo de los que ellos usan. Pero papá no salía. No entiendo porqué la mantenían viva. 

Un par de horas después salieron todos los policías que estaban en el bosque, y los dos últimos parecían cargar una gran bulto envuelto con una bolsa blanca. Ahora todo estaba claro. Papá había matado otra bruja y se la llevaron envuelta para que nadie la viera, y los policías habían capturado por primera vez su propia hechicera, aunque en realidad ella fue la que mi papá llevó a bosque primero, y se la llevaban para interrogarla. Pero no vi salir a papá. Debe ser que se fue con los policías sin que yo lo viera entre la neblina. 


Pocos días después mamá me contó papá había muerto esa noche en el bosque y que lo habían enterrado los policías, porque ella no lo iba a hacer. Me dijo que yo lo entendería cuando fuera más grande. Que los policías habían hecho lo correcto. 

Desde esa noche las brujas, como son tan miedosas, no volvieron a habitar en el bosque. No más gritos ni sacudidas en mi cama.   

En cuanto a los policías creo que ellos no tuvieron la culpa de matar a papá, porque esa noche había mucha neblina y seguro confundieron a papá con una de esas brujas corriendo entre los árboles,  y a pesar que en el periódico fueron vistos como héroes por matarlo, sé que no fue su intención, porque ellos sólo persiguen a la gente mala.